-¿Cual fue la respuesta política y militar del pueblo español?
Las noticias de los hechos de Madrid se extendieron desde la misma tarde del 2 de mayo por todo el país, provocando las primeras reacciones, a la vez que las primeras declaraciones a favor de un levantamiento armado general.
En Sevilla, la Junta local adopta el nombre de Junta Suprema de España e Indias, impulsora del texto considerado como la declaración de guerra formal emitido el 6 de junio. Ese mismo día, un ejército compuesto por militares y milicias campesinas lograron impedir la marcha de las columnas imperiales a su paso por el puerto del Bruch, causando la primera derrota relevante del ejército francés. También éste día 6 de junio fue la contienda de Valdepeñas, en la que la villa de Valdepeñas fue incendiada, consiguiendo cortar la comunicación entre Madrid y Andalucía, logrando la evacuación francesa de La Mancha y el retraso francés en la Batalla de Bailén.
El 9 de mayo comienza el debate entre las autoridades provinciales sobre la posibilidad de sublevarse contra el poder francés. Así, se crea una Junta Suprema que declara la guerra a Napoleón. Asturias, será la primera en declarar la guerra a Francia, enviando emisarios a Europa, creando un ejército regular y unas estructuras administrativas y organizativas ajenas a Francia y en cierta medida a España ya que no es la Junta Soberana o Suprema de España sino de Asturias. La constituida Junta Suprema del Principado protagonizó la rebelión en Asturias a pesar de las presiones de la Junta de Gobierno, con la nueva formación de la Junta Suprema del Principado.

- Batallas durante la guerra de la independencia
1808
- Levantamientos del 2 de Mayo: fueron enfrentamientos violentos que tuvieron lugar ese mismo día en Madrid. Se dieron a causa de las repercusiones provocadas por el motín de Aranjuez. Las fuerzas napoleónicas intentaron parar los enfrentamientos pero eso provoco que el pueblo quisiera atacar a los franceses. Debido a estos levantamientos murieron 900 franceses y unos 200 españoles además se prendió la mecha de la guerra de la independencia.
-19 julio Bailén: Batalla que tuvo lugar en Jaén en 1808. Fue la primera gran derrota de un ejército napoleónico.La derrota del general Dupont en Bailén tuvo graves consecuencias para el esfuerzo de guerra francés. La noticia se extendió por toda la península y forzó al rey José I Bonaparte a abandonar Madrid, además de poner en duda la aparente invencibilidad de los franceses. Napoleón tuvo que acudir a la península con un nuevo y numeroso ejército para consolidar su dominio.

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1809
-16 de enero Batalla de la Coruña: fue una batalla entre Reino Unido y Francia que tuvo lugar en Galicia. En este enfrentamiento participaron 14.000 soldados británicos y 16.000 soldados franceses. Murió Moore, el general que dirigía el ejército británico.
1810
-26 de Abril Sitio de Ciudad Rodrigo: en este conflicto 65.000 franceses lucharon contra la guarnición de 5.500 españoles que defendía la ciudad; las franceses estaban capitaneados por el Mariscal de campo Michel Ney, mientras los españoles eran dirigidos por el también mariscal Don Andrés Pérez de Herrasti. La batalla finalizó el 9 de Julio de 1810, dejando como vencedores a los franceses.
1811
-Batalla de Sagunto: Tuvo lugar el 25 de octubre en la ciudad de Sagunto, Valencia. Se enfrentaron 19.000 franceses bajo el mando de Suchet con 25.000 españoles. Fue una gran victoria francesa.
1812
-22 de Julio Batalla de los Arapiles: Conflicto bélico que tuvo lugar el 22 de julio de 1812 en Salamanca. Murieron 13.000 franceses de los 47.000 que participaron y 5.000 españoles de los 50.000 que participaron. Los españoles fueron ayudados por Reino Unido con Wellington y Portugal. Después de esta victoria, Wellington avanzó por el valle del Duero y tomó Madrid, donde fue aclamado como libertador por la población. Sin embargo, cuando se dirigió al norte en otoño vio su avance interrumpido por la guarnición francesa de Burgos, que resistió un asedio y varios asaltos. Amenazado por los refuerzos que llegaban de Francia, Wellington abandonó el asedio y se replegó en una retirada durísima hacia sus bases de partida en la frontera de Portugal. Aunque la campaña no fue decisiva, marcó un punto de inflexión en la guerra peninsular y, sumada a la catastrófica derrota francesa en Rusia, extendió por Europa la idea de que los días de gloria de Napoleón podían estar acercándose a su fin.
1813
-31 de Agosto Batalla de San Marcial: Tuvo lugar en San Marcial, cerca de Irun. España volvió a ser ayudada por Reino Unido, con Wellington y por Portugal. La batalla de San Marcial fue muy cruenta. Entre muertos y heridos, hubo 1.658 bajas en el ejército español. El ejército francés sufrió más aún, mientras que ingleses y portugueses apenas tuvieron bajas. Aparte de los muertos, la jornada de San Marcial supuso el final de la ocupación francesa de las Vascongadas y Navarra, y el fin de la única fuerza temible de Soult, que "ya nunca combatiría con la acostumbrada habilidad y celo"La victoria de San Marcial figura entre los triunfos más brillantes del ejército español en la guerra.

-Los Sitios
Fueron asedios sufridos por la ciudad aragonesa de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia, que enfrentó a los ejércitos de ocupación del Primer Imperio Francés y a fuerzas españolas leales a la dinastía Borbón.
La plaza era clave para garantizar las comunicaciones del noreste y el abastecimiento de las tropas en Cataluña, así como para controlar Aragón. Por ello, tras la sublevación de la ciudad a consecuencia de los sucesos del Dos de mayo de 1808, se envió a un ejército a restablecer el control de la ciudad. Aunque las tropas francesas eran superiores en número y armamento, la ciudad resistió.
Sin embargo, a finales de año, los franceses regresaron en mayor número, reanudándose el sitio. A pesar de la feroz resistencia de la ciudad, diezmada por la guerra y las epidemias derivadas del sitio, capituló finalmente el 21 de febrero de 1809.

Primer sitio

El 15 de junio de 1808, tras haber vencido con facilidad, en días anteriores, a la avanzada española liderada por el hermano de Palafox, Marqués de Lazán, en Tudela y Mallén, y a las tropas de paisanos que, comandadas por el propio general Palafox, acudieron precipitadamente desde Zaragoza, en Alagón el día 12 de junio, Lefèbvre se aproximó a la ciudad con las tropas ya reseñadas. Enfrente, la ciudad de Zaragoza, plaza abierta y pobremente fortificada, tenía apenas unos cientos de soldados profesionales y más de 10.000 voluntarios.
La mañana del 15 de junio los zaragozanos tuvieron noticia de este acercamiento y Palafox y su plana mayor abandonaron la ciudad, en una acción muy discutida posteriormente, quedando Vicente Bustamante, como mando superior. Poco después de mediodía los franceses se presentaron ante las puertas de la ciudad, que encontraron cerradas.
Las descargas de artillería francesa abrieron diversas brechas en las tapias entre las puertas del Carmen y del Portillo y por ellas se arrojó la infantería francesa. Un intenso fuego les recibió desde la ciudad, tanto de artillería como de fusilería. Por todas partes aparecían cientos de paisanos armados. Después de una larga tarde de lucha en las puertas de la ciudad, los defensores rechazaron el primer asalto francés. Los escasos atacantes que lograron entrar en la ciudad durante la batalla fueron aniquilados inmediatamente junto a las puertas. Sólo un grupo de jinetes logró romper la línea y adentrarse profundamente en la ciudad, fueron finalmente atacados y vencidos por un grupo de mujeres zaragozanas armadas con piedras, cuchillos, etc. en la plaza del Portillo. Los franceses tuvieron que retirarse precipitadamente sobre las 7 de la tarde, siendo incluso perseguidos por los zaragozanos en campo abierto. Los franceses perdieron casi 700 hombres entre muertos y heridos, varios cañones y banderas.
Tras este inesperado fracaso inicial, los franceses sometieron la ciudad a un intenso bombardeo, mientras procuraban cortar sus líneas de abastecimiento y organizar un asedio ordenado, a pesar de que el número de tropas de que disponían era claramente insuficiente para este fin. Los zaragozanos, por su parte, se ocuparon en diversas obras de fortificación: parapetos, aspilleras, barricadas, etc. de las que no se habían ocupado antes. Durante los días siguientes se produjeron diversos ataques puntuales franceses, siendo rechazados todos ellos.
El 2 de julio Palafox regresa a Zaragoza con algunos refuerzos. La llegada se produce justo a tiempo, pues ese mismo día los franceses lanzan otro ataque general sobre la ciudad. Son atacadas las Puertas de Sancho y del Portillo, al oeste de la ciudad. En la última, una mujer llamada Agustina de Aragón tiene que disparar una batería cuyos artilleros habían caído por una explosión. El disparo pone en fuga a la avanzada francesa y permite conservar la puerta. Se libran también combates en la Puerta del Carmen y en la de Santa Engracia, además del convento de San José, pues los conventos que bordean las tapias son puntos fuertes en la línea de defensa de la ciudad. A pesar de esta nueva ofensiva sobre los numéricamente inferiores defensores, los franceses fueron de nuevo rechazados.
Tras este último fracaso, los franceses comienzan a enfocar la toma de Zaragoza como un sitio a todos los efectos, a pesar de que era una ciudad apenas fortificada. Por ello, se trata de aislar la ciudad y de completar el cerco. Así, los franceses construyen el 11 de julio un puente sobre el Ebro para poder rodear la ciudad por el otro lado del río.

Segundo sitio

El segundo sitio comenzó el 21 de diciembre de 1808. El ejército francés, consciente de la importancia estratégica de Zaragoza y del impacto moral que tenía la resistencia de la ciudad ante el ejército francés, pues se había convertido ésta en un símbolo de la resistencia española, volvió con numerosas tropas mandadas esta vez por el mariscal Lannes, sumando más de 35.000 soldados de infantería y 2.000 de caballería. La ciudad estaba ahora más preparada. Aunque no dio tiempo a acabar las fortificaciones, se pudo disponer de hasta 160 cañones gracias a los capturados en el sitio previo y se pudo reunir la cosecha antes del asedio. A pesar de ser informado de la capitulación de Madrid frente al ejército imperial, Palafox se niega a negociar una rendición: "¡Después de muerto, hablaremos!", replica.
El 21 de diciembre este ejército atacó Zaragoza por varios puntos. Lograron ciertos avances, pero la resistencia fue infectada y los defensores retuvieron sus posiciones. Sin embargo, la captura del camino a Zuera, la voladura del Puente de América por los defensores para evitar su captura y sus avances extramuros aislaron a los defensores. Los franceses realizaron el segundo sitio más exhaustivamente, y dedicaron los días siguientes a construir puentes sobre el Ebro por Juslibol (22 de diciembre) y sobre el Huerva (25-26 del mismo mes) con los que asegurar su cerco alrededor de la ciudad. Simultáneamente, y en la más pura ortodoxia militar, avanzaron con trincheras paralelas a las defensas de la ciudad.
En San José, Santa Engracia y los alrededores de la Aljafería se combatió entonces con denuedo. Los avances franceses se convirtieron en costosos, y los contraataques del General O'Neylle lograban recuperar parte de lo perdido. Especialmente exitosa fue la salida del 31 de diciembre, aprovechándose de las inundaciones que habían dañado los puentes franceses, en la que los defensores llegaron a Juslibol. Tras casi un mes de ataques y contraataques, el 15 de enero caía el reducto del Pilar, último de los fortines extramuros del perímetro español.

En los días siguientes, los franceses instalaron sus baterías en estos puestos de las afueras. Aproximándose desde el Huerva, los franceses trataron de tomar el convento de los Trinitarios y la huerta de Santa Engracia, entradas a la ciudad desde el sur. Los puestos avanzados establecidos el 28 de enero por un asalto general se fueron ampliando en lentos y meticulosos combates. La resistencia casa por casa obligaba a los franceses a volar los edificios uno a uno, retrasando su avance y sufriendo numerosas bajas.
Con el paso del tiempo fueron cayendo uno a uno los barrios periféricos y los conventos donde se habían hecho fuertes los defensores. La batalla fue terrible para la ciudad, que vio bombardeada la Basílica del Pilar y el Hospital de Gracia, la Universidad de Zaragoza, saqueados los archivos de la Diputación, etc.
A pesar de todo, los defensores siguieron resistiéndose hasta que la falta de víveres y las terribles condiciones higiénicas que siempre causan los asedios propiciaron una epidemia de tifus. Palafox mantuvo su respuesta de "Guerra y Cuchillo" a la rendición, pero él mismo enfermó gravemente y fue sustituido por Saint-Marq. Este, en connivencia con la Junta de Defensa, decidió rendir la exhausta ciudad, incapaz ya de seguir luchando. Palafox se opuso hasta el final y hubo numerosos partidarios de continuar la lucha hasta sus últimas consecuencias que trataron de asaltar los arsenales para proseguir la lucha. Finalmente, el 21 de febrero, Zaragoza se rindió.

-Los desastres de la guerra

- Los desastres de la guerra es una serie de 82 grabados del pintor español Francisco de Goya, realizada entre los años 1810 y 1815. El horror de la guerra se muestra especialmente crudo y penetrante en esta serie. Las estampas detallan las crueldades cometidas en la Guerra de la Independencia Española.
- La técnica utilizada es el aguafuerte, con alguna aportación de punta seca, bruñidor y aguada.
La cohesión temática de los Desastres, en la que no se aprecian discontinuidades temporales entre los asuntos de sus tres partes, vendría a confirmarlo. Estas son:
- Primera parte (estampas 1 a 47), con estampas centradas en la guerra.
- Segunda parte (estampas 48 a 64), centrada en el hambre, bien sea consecuencia de los Sitios de Zaragoza de 1808 o de la carestía de Madrid entre 1811 y 1812.
- Tercera parte o «Caprichos enfáticos» (estampas 65 a 82), que se refieren al periodo absolutista tras el regreso de Fernando VII.
- Los desastres de la guerra, nº 33: « ¿Qué hay que hacer más?». Goya refleja en su obra gráfica la brutalidad y barbarie a que se llegó en la Guerra de la Independencia Española
A partir de la estampa 48 las muertes se deben a las consecuencias que la guerra tiene en la sociedad. Hay fallecidos a causa de la enfermedad, el frío y la inanición: «Al cementerio» (n. º 56), «Carretadas al cementerio» (n.º 64); congelados en «Las camas de la muerte» (n.º 62) y, quizá por todas estas causas juntas, «Muertos recogidos» (n.º 63).
Muchos de estos últimos grabados tienen carácter alegórico, aunque su interpretación era un enigma hasta el año 1978. En ese año Nigel Glendinning, publica «A Solution to the Enigma of Goya's 'Enphatic Caprices', ns 65-80 of The Disasters of War» (Una solución al enigma de los «caprichos enfáticos» nos 65 a 80 de Los desastres de la guerra de Goya) y allí mostró la relación entre las estampas 65-80 (los llamados «Caprichos enfáticos») y la obra Gli animali parlanti del poeta italiano Giambattista Casti, a quien Goya retrató en un cuadro conservado en el Museo Lázaro Galdiano. Como prueba aduce que en la estampa n. º 74, titulada « ¡Esto es lo peor!», un lobo escribe la frase «Mísera humanidad la culpa es tuya. En la serie goyesca, los lobos representarían a los partidarios del absolutismo, el caballo que «Se defiende bien» de la estampa 78 a los liberales, y en general los monstruosos pájaros cercanos a buitres (visible en «El buitre carnívoro», estampa n.º 76), o enormes bestias informes (el «¡Fiero monstruo!» de la estampa 81, ahíto de cadáveres humanos que desbordan sus fauces) figuran a quienes se han de aprovechar del resultado de la guerra.[4][4]
En todo caso, y como traslucen los grabados finales en su extensión original de ochenta estampas («Murió la Verdad», n. º 79 y « ¿Si resucitará?», n. º 80) la gran víctima de la guerra es la Verdad.
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-Causas de la derrota de Napoleón.
Napoleón salió de España en enero de 1809. Durante el resto del año los ejércitos regulares españoles se lanzaron a una serie de violentos contraataques, buscando a toda costa la batalla decisiva. Se consiguieron algunas pequeñas victorias en batallas pero las derrotas fueron mucho más numerosas hasta la catástrofe definitiva en la batalla de Ocaña.
Tras este desastre absoluto, Andalucía cayó sin apenas resistencia pero justo entonces, en febrero de 1810, Napoleón anunció oficialmente la creación de una serie de gobiernos militares en Cataluña, Aragón, Navarra y el País Vasco, dirigidos por militares subordinados directamente a París, sin pasar por el gobierno «español» de José Bonaparte. Las guerrillas, que eran ya muy numerosas en todas las provincias ocupadas, aumentaron de número y durante los siguientes dos años tuvo lugar una gran lucha.Hubo que esperar al verano de 1812 para que los aliados anglo-hispano-portugueses pudieran lanzar una gran ofensiva y derrotar a los franceses en la Batalla de los Arapiles, obligando a José Bonaparte a huir temporalmente de Madrid. Los franceses evacuaron definitivamente Andalucía. Wellington llegó hasta Burgos pero se atascó asediando el castillo y las fuerzas napoleónicas reagrupadas pudieron contraatacar y empujarle de nuevo hasta Portugal. Mientras tanto, la campaña de Rusia absorbía el grueso de los recursos franceses. Por lo tanto, durante 1813 el ejército francés fue retirándose y perdiendo territorio. Los franceses abandonaron casi todas sus plazas, y tras la batalla de Vitoria el 21 de junio de 1813, fueron expulsados de España. En octubre de 1813 los aliados cruzaron los Pirineos. La guerra prosiguió en Francia, donde finalmente, Napoleón pidió la paz. Las tropas aliadas habían entrado hasta Burdeos.

-¿Cómo se vivió en Logroño la invasión francesa?
Durante la la invasión napoleónica y la guerra de la Independencia la ciudad de Logroño fue ocupada por los ejércitos invasores y sometieron a sus vecinos a un injusto y terrible expolio, en especial al ayuntamiento.
En Viana, por su cercanía a Logroño, tomó parte muy activa en su desarrollo. En la ciudad navarra, al igual que en Tafalla, Tudela y Estella, pronto surgieron los primeros chispazos del alzamiento contra los franceses.
El 2 de junio de 1808, el alcalde daba cuenta a la Diputación del Reino de que ese mismo día, "a las diez de la mañana, he observado una conmoción general en mis vecinos presentándose con escarpelas nacionales, solicitando armas y pidiendo por su Rey a Fernando VII y por la Sagrada Religión Cathólica". Pocos días más tarde, llegaron a la ciudad las tropas invasoras y, a partir de entonces, sirvió de alojamiento permanente para las tropas del ejército imperial.
Por estas tierras comenzaron a actuar las guerrillas de los patriotas Javier Mina, Ignacio Alonso, Martín Zurbano, Francisco Longa, y la del vianés Juan Hernández, apodado .
Expolio y requisas
El 27 de septiembre de 1808 llegaron a Viana los franceses, el Regimiento de Línea Imperial de Alejandro.
Las parroquias vianesas salvaron con sus bienes a vecinos y miembros de ayuntamiento obligados a entregar cantidades insoportables para el ejército invasor francés.
Al año siguiente, 1810 y también en años sucesivos hasta 1813, constan otras cantidades de dinero en efectivo, cereales y vino para raciones del ejército.
En el reparto de los 10 millones de 1811, los vecinos fueron obligados a contribuir con grandes sumas.
Se llevan al alcalde
En 1810 el general Rougier mandó apalear a el anciano alcalde, Juan Antonio Eguaras, por no haber podido satisfacer los víveres exigidos.
Los guerrilleros
En septiembre de 1809 las partidas de guerrilleros habían desalojado a 3.000 franceses que pocos días antes entraron en Logroño, a la vez que otros 200 alcanzaban las calles de Viana atemorizando y robando como acostumbraban.
Interceptación del correo
Los vianeses interceptaron en varias ocasiones la correspondencia del general francés Clausel, que operaba en Navarra, con el rey José Bonaparte. Y el alcalde, don Juan Antonio Eguares exponiendo frecuentemente su vida, retuvo varias comunicaciones importantes que le hacían ver el mal estado en que se hallaba su ejército. Gracias a ello, quedó Clausel incomunicado con José Bonaparte y no pudo reunirse con el mariscal Jourdan en la batalla de Vitoria, el 21 de junio de 1813, donde la presencia de su ejército, compuesto por 15.000 hombres, podría haber cambiado el resultado favorable de las armas españolas.

El 23 de junio Clausel estaba en Viana y el 24 en Logroño, enterado del desastre de Vitoria, se retiró a Francia. Al final de la contienda, el Ayuntamiento debía a los vecinos cantidades considerables, y para hacer frente a las deudas se vendieron muchas tierras comunales.









Lindsay, Iciar, Stefania y Estefan (4º A)